Darío «Pipa» Benedetto rompió el silencio sobre su llegada a Barcelona SC y dejó claro que el dinero no fue lo que lo trajo a Guayaquil. Según contó el delantero argentino, la decisión fue deportiva y emocional: «quise venir para el equipo más grande de Ecuador».

Las palabras del Pipa llegan en la recta final de una temporada en la que pasó de ser una apuesta muy cuestionada a convertirse en el goleador del equipo, y cuando su continuidad para 2027 empieza a definirse.

Una llegada que pocos entendían

Cuando su nombre apareció en el radar de Barcelona en enero de 2026, muchos pensaron que su carrera estaba terminada. Los números le daban la razón a los escépticos:

  • Su último gol había sido en febrero de 2024 con Boca Juniors, casi dos años antes.
  • En 2025 jugó 29 partidos entre tres clubes, incluidos Olimpia de Paraguay y Newell’s de Argentina, sin marcar un solo gol.
  • Tenía 35 años y venía de un largo periodo con poca continuidad.

Aun así, César Farías, que ya lo había dirigido en los Xolos de Tijuana, lo pidió con insistencia. No todos en la dirigencia estaban de acuerdo, pero el propio jugador destrabó la operación: aceptó una rebaja de alrededor del 70 % sobre lo que pedía inicialmente y firmó un contrato corto, de seis meses al inicio.

Ese gesto respalda lo que ahora cuenta. Benedetto explicó que fue Farías quien lo buscó y que eligió a Barcelona por el desafío y por el tamaño del club, no por la plata.

El Pipa que se reencontró con el gol

La respuesta en la cancha llegó rápido. En sus primeras semanas marcó tres goles en cuatro partidos, a un ritmo de un gol cada poco más de 100 minutos. Uno de ellos fue el que le dio a Barcelona el triunfo 1-0 en el Clásico del Astillero ante Emelec.

A lo largo del año sumó goles importantes:

  • Ante Técnico Universitario en el debut de la LigaPro, en un sufrido 1-0.
  • Ante Emelec, el gol del Clásico del Astillero.
  • Ante Guayaquil City y Libertad, en julio, ambos en los minutos finales para rescatar puntos.
  • Ante Independiente del Valle, en la remontada 2-1 en el Monumental que le cortó al líder un invicto de 17 partidos.

Con 8 goles terminó la fase regular como máximo anotador del equipo. Además, volvió a jugar la Copa Libertadores y se enfrentó a su exequipo Boca Juniors en la fase de grupos.

Lesiones y un rol que cambió

No todo fue sencillo. El 26 de mayo, en un partido de Libertadores ante Universidad Católica de Chile, sufrió una distensión muscular en el muslo derecho que lo dejó fuera cerca de un mes. Fue su segunda lesión desde que llegó al club, y se perdió el cierre de la fase de grupos ante Cruzeiro.

Con la llegada de Pablo Trobbiani, el Pipa ya no es titular fijo. El cuerpo técnico ha apostado por otras variantes en ataque, como Tomás Rodríguez, pero Benedetto sigue siendo una carta importante desde el banco, sobre todo en los cierres de partido.

Un delantero que disfruta la presión

Benedetto también habló del ambiente que rodea a Barcelona, uno de los clubes más exigentes del continente. Lejos de verlo como una carga, dijo que disfruta del ruido y la presión, y que los jugadores grandes necesitan ese tipo de escenario para rendir.

Para él, este año en Guayaquil fue una revancha personal. Después de casi dos años sin marcar y de que muchos lo dieran por retirado, siente que volvió a demostrar quién es.

¿Sigue en 2027?

Su contrato termina en diciembre de 2026, y según reportes de la prensa ecuatoriana, el club quiere renovarlo con una mejora salarial. La idea sería sumar además otro centrodelantero, para que el Pipa tenga un rol importante pero sin cargar solo con el gol del equipo.

Desde la Legión Amarilla creemos que su continuidad tiene sentido. Benedetto ya demostró compromiso, aparece en los partidos grandes y conoce el peso de la camiseta. Pero con 36 años, Barcelona necesita para 2027 un goleador joven que pelee el puesto y garantice entre 15 y 20 goles por temporada. El Pipa puede ser el referente de ese ataque, no su única solución.

Lo que nadie puede discutir es que llegó cuando pocos creían en él, y respondió con goles. Eso, en Barcelona, se respeta.

¡Vamos Barcelona! Siempre Legión Amarilla.