Cristiano se llevó su rabia también a los vestuarios, donde, según ‘La Gazzetta dello Sport’, le dio puñetazos a la pared, se duchó rápidamente y se fue sin hablar con nadie. Es otro síntoma de su momento y de la voluntad de dejar el club bianconero. Las ganas de regresar al Madrid ya quedaron claras, pero los merengues no movieron ficha y sin un equipo que ponga sobre la mesa 25 millones la Juve no lo dejará marchar.