Bajo un aguacero inclemente en Ellan Road, el Leeds sufrió un golpe en el amanecer del partido ante el Leicester, por la fecha 7 de la Premier League. Y se dio a partir de un blooper que resultó una daga para la planificación de Marcelo Bielsa y su cuerpo técnico.

Corrían apenas dos minutos del cotejo cuando Patrick Bamford tuvo el gol a su merced. El arquero Schmeichel advirtió que el dueño de casa estaba algo distraído en el retroceso y salió rápido hacia su izquierda. El ataque no prosperó y el balón derivó en Robin Koch quien, apurado y sin hacer pie, intentó ceder hacia el guardameta Ilian Meslier.

Allí apareció en acción Jamie Vardy, el jugador franquicia de la visita. El delantero francés olió la duda del defensor alemán. Y siguió la jugada hasta el final. Así, fue en busca del pase atrás sin convicción y llegó antes que el arquero local. Se abrió y, generoso, tocó al medio para la aparición de Harvey Barnes, quien firmó la conquista.

Bajo un aguacero inclemente en Ellan Road, el Leeds sufrió un golpe en el amanecer del partido ante el Leicester, por la fecha 7 de la Premier League. Y se dio a partir de un blooper que resultó una daga para la planificación de Marcelo Bielsa y su cuerpo técnico.

Corrían apenas dos minutos del cotejo cuando Patrick Bamford tuvo el gol a su merced. El arquero Schmeichel advirtió que el dueño de casa estaba algo distraído en el retroceso y salió rápido hacia su izquierda. El ataque no prosperó y el balón derivó en Robin Koch quien, apurado y sin hacer pie, intentó ceder hacia el guardameta Ilian Meslier.

Allí apareció en acción Jamie Vardy, el jugador franquicia de la visita. El delantero francés olió la duda del defensor alemán. Y siguió la jugada hasta el final. Así, fue en busca del pase atrás sin convicción y llegó antes que el arquero local. Se abrió y, generoso, tocó al medio para la aparición de Harvey Barnes, quien firmó la conquista.

Fuente: Infobae