“Ya no quería jugar en el país, preferí colgar los botines”

Todos hablan de él. Que se robaba los bolos de su madrina, que lo enviaron junto con su hermano Félix a un internado, que se empleó como albañil en la construcción de un hotel, que estuvo en las divisiones inferiores del Delfín, que se iba al puerto a trabajar en el negocio de mariscos… Alrededor de Carlos Vicente Tenorio Medina se reproducen muchos ecos.

En el barrio San José Obrero Alto de Esmeraldas todos lo conocen. La mayoría cantó hasta la afonía los dos goles que anotó en el Mundial “Alemania 2006”, el uno a Polonia y el otro a Costa Rica.

Amaris Medina (74 años), madre del delantero, cuenta que de adolescente Carlitos desvariaba. Ella se ganaba el sustento lavando ropa, él llegaba del colegio y le ofrecía comprar una lavadora, construirle una casa, darle dinero para que no sufra.

Tiempo después, lo que el preocupado hijo compraba con palabras comenzó a convertirse en realidad. Pudieron edificar el segundo piso de la vivienda y tener toda la línea de electrodomésticos. Tenorio brillaba en Liga de Quito, elenco con el que debutó en el profesionalismo en 2001, año en el que la “U” peleaba por ascender a la serie A.

Pero si eso le dio alegría, la doña no sale hasta ahora del asombro que le causó viajar a Catar y Emiratos Árabes. No se olvida del lujoso hotel bajo el mar que conoció en Dubái, donde se fotografió junto con un tiburón que parecía posar del otro lado del vidrio.

Félix (39 años), hermano del ariete, revela que en cierta época fueron a laborar a Manta; allí el exponente integró las formativas de Delfín por tres meses.

Bertha (40 años), su hermana, revela que de niños a Félix y Carlos los ingresaron al internado “La Ciudad de los Muchachos” porque lanzaban piedras a los techos del vecindario o cometían otras diabluras, como comerse los bolos que esperaba vender su madrina.

Carlos ya no reside en San José Obrero Alto pero, en la antesala de su retiro, quiere empezar a devolverle a su pueblo la admiración y el afecto que le tributan.

Machete en mano, participa de la minga con la que se termina la cancha “El Demoledor”, obra multiusos que levantaron el Ministerio de Educación y DirecTV.

Fuente: El Telégrafo