(Video) Bromas del embajador argentino pudieron provocar conflicto diplomático con Ecuador

“Si el general nosecuánto tiene miedo de jugar un partido de fútbol, imagínese si tiene que ir a la guerra”. La frase pareció simpática, graciosa. Sin embargo, la ocurrencia -pronunciada “en nombre del pueblo argentino- pudo haberle generado un grave problema diplomático al gobierno de Mauricio Macri, según señala Infobae.

La provocación de Luis Juez tiene una explicación. El general nosecuánto al que alude es “Tito” Manjarrez Lascano, presidente del club de fútbol El Nacional, de Ecuador, equipo que el miércoles pasado perdió con el combinado argentino Atlético Tucumán el repechaje para ingresar a la Copa Libertadores.

Los argentinos tuvieron dificultades logísticas que les imposibilitaron llegar en el horario pautado al partido y los locales pelearon hasta último momento ante las autoridades de la Conmebol para suspender la clasificación con la certeza de que luego ganarían los puntos en los escritorios.

Juez, embajador en Ecuador, medió para evitar que eso pasara. Y sin medir las formas logró su objetivo. Apeló a su labia y logró estirar al máximo el reglamento. El equipo argentino disputó el partido, ganó en la cancha 1-0, y se clasificó para la Copa Libertadores. Los jugadores y el funcionario argentino festejaron abrazados en el vestuario.

El Nacional cuenta con el respaldo de las Fuerzas Armadas ecuatorianas y la mayoría de sus socios son militares activos o retirados. Su presidente, Manjarrez, es un general. Por eso el “chiste” del funcionario diplomático argentino no cayó nada bien y dejó expuestos sus modales en un cargo que amerita otra forma de manejarse y comunicarse.

“¡Déjense de romper las bolas con el reglamento!”; “Si tengo que entrar yo a jugar no hay problemas, me la banco”; “Hoy me van a querer cagar a trompadas, tenían el partido ganado en los escritorios y les mojamos la oreja”; “Voy a tener que ir en helicóptero a la Embajada”, fueron otras frases que disparó el embajador antes y después de su noche de “gloria”.

Fuente: El Univreso