Jordán Sierra: “Sueño con jugar en Europa”

Jordán Sierra nació en un hogar en el que se respira fútbol. Su padre practicaba indorfútbol y sus hermanos Jerson y Jefferson son integrantes del Manta y Delfín, respectivamente.

Él comenzó a jugar a los cuatro años. Pertenecía al equipo Zanahoria de su barrio, Cuba de Manta. El jugador, que convirtió el gol a Chile y que tiene a Ecuador con vida hasta el final de esta etapa del Campeonato Sudamericano Sub-20, cuenta a EXPRESO cómo la pelota de fútbol le cambió la vida. Su sueño es jugar en el extranjero. Eso podría ocurrir luego del torneo sudamericano. Extraoficialmente, se informó que los holandeses del Ajax le están siguiendo la pista.

– ¿Cómo nace Jordan Sierra en el fútbol?

– Mis hermanos son futbolistas y yo quería ser lo mismo. Recuerdo que tenía cuatro años y le pedía a mi papá, Sloani, que me lleve a verlo jugar. A él le gustaba el indorfútbol. En el equipo Zanahoria me comenzó a gustar el fútbol. Luego pasé a entrenar con el profesor José Valencia. Era el más pequeño de todos. Gracias a Dios me comenzó a ir bien.

– ¿Siempre jugó como volante de avanzada?

– De pequeño jugaba de enganche. Luego en la sub-16 del Manta comencé a jugar de volante derecho e izquierdo. Después el profesor Fabián Bustos me vio jugar en un partido ante el Deportivo Quevedo y me subió al equipo de primera. Me tocó cambiar los estudios por el fútbol.

– ¿De los hermanos Sierra solo usted está en la selección?

– Mis hermanos han estado solo en microciclos.

– ¿Qué le dice su papá?

– Él está contento. Cuando jugamos contra Chile, el domingo en Ambato, la mitad de mi familia, por parte de padre, vino a verme desde Manta. Fue gracias al presidente del Delfín que me ayudó con una furgoneta y chofer.

– ¿Pidió ese favor porque tenía la corazonada que iba a hacer un gol?

– No puedo decir que era un presentimiento del gol. Pero antes del partido estaba chateando con mi tía Rita y le preguntaba dónde estaban sentados porque no los veía. En son de broma les dije que no se muevan y que esperen ahí el gol. Me dijeron la ubicación y, cuando mandé la pelota al fondo de las redes, fui corriendo hacia ellos para dedicarles el tanto. Fue inolvidable.

– ¿El gol para ellos y el país?

– Gracias a Dios se dio. Además de mi familia estaba un asistente del profesor José Valencia. Él bajó las gradas y gritó el gol conmigo. Fue un sueño hermoso. Claro que después estaba enojado porque nos empataron. Pero hay que seguir y el jueves tenemos que ganar sí o sí.

– ¿Era el gol que necesitaba para tener más confianza?

– Eso fue bueno. Pero en el partido estaba molesto porque tuve otra oportunidad y no se concretó.

– Cuando se hacen bien las cosas comienzan a aparecer los cazatalentos ¿está pasando con usted?

– Para llegar a ser alguien en la vida hay que soñar en grande. Me gusta el fútbol rápido. Recuerdo que Liga de Quito fue campeón de la Libertadores con ese fútbol. También me encanta el balompié europeo. Desde pequeño he soñado jugar allá y espero que ocurra. Solo Dios sabe, mientras tanto seguiré entrenando y buscando estar en la liguilla final del Sudamericano

– ¿Después de este torneo se dará su transferencia al exterior?

– Eso dicen, pero nadie ha hablado conmigo. Será lo que Dios quiera. Estoy trabajando para eso.

– ¿De pequeño a quién admiraba?

– A dos cracks: Ronaldinho y Édison Méndez. Recuerdo que una vez me tocó jugar en las reservas ante Liga de Quito, donde estaba el ‘Kinito’ Méndez. Tanto admiraba su juego que decía ¡wow! ya estoy aquí. Pero cuando él tocaba la pelota, le decía siga maestro (risas).

– ¿Paraguay mañana por la clasificación?

– Es un rival duro, se defiende muy bien y cuando tiene la pelota saben contragolpear. Será un gran partido que tenemos que ganar o ganar. Nos enfocamos en lo nuestro. Tenemos que salir a sumar los tres puntos. Seguro que la hinchada nos apoyará como siempre.

– ¿En esta oportunidad también vendrá su familia?

– Mis padres están separados. Ante Chile vinieron los parientes de mi papá. Ahora quieren estar aquí los de mi madre. Vamos a ver cómo se hace para que lleguen todos a respaldarnos.

Fuente: Expreso