Rolando Zárate, 10 años del peor fichaje de la historia de Barcelona

“Yo soy un hombre de lesiones raras”, le confesó –como si no se supiera– Rolando Zárate en mayo del 2011 a la ahora desaparecida revista El Gráfico. En la extensa entrevista el argentino relató su largo historial de percances físicos, sufridos en casi todos los equipos donde jugó a medias. Fracturas de cadera –en el 2005 “esta se me salía de lugar”, contó Roly–, en la columna, vértebras que se desplazaban, extensas convalecencias que implicaban ausencias prolongadas –una hasta de ocho meses– en Vélez Sarsfield, Tigres, Monterrey y River Plate.

¿Quién sorprendió a los directivos de Barcelona? ¿Quién los asesoró? ¿Qué empresario los sedujo? En tiempos de la información globalizada les bastaba presionar una tecla de sus computadoras para conocer los antecedentes médicos de Zárate, que en el 2007 ya eran noticia vieja. Le habrían evitado al club derroche millonario.

Pero la directiva torera que tuvo a Eduardo Maruri como presidente; a Luis Noboa, vicepresidente; y Antonio Noboa, como titular de la Comisión de Fútbol, asumió que Roly “era la mejor contratación por su hoja de vida”, como explicó Maruri en julio del 2009. Así intentó justificar el que luego sería el más caro y perjudicial fichaje canario en la historia.

Y si los directivos no le prestaron atención a la cadena de lesiones de Zárate, tampoco a sus reiterados fracasos deportivos. En Tigres no marcó goles “por las constantes lesiones que tuvo”, según refirió la prensa mexicana. En Monterrey fue un fiasco: un solo tanto. Y en River Plate –desde donde vino para jugar en la temporada 2008– una solitaria anotación.

Ante la equivocación como un hecho consumado nadie asumió la responsabilidad de la incorporación. “Zárate fue recomendado por la Comisión de Fútbol anterior (de Antonio Noboa)”, le dijo Maruri a este Diario el 28 de julio de 2009. En la misma fecha Luis Noboa, que ya había renunciado a la vicepresidencia, aseguró que el Hombre de las lesiones raras, que cobraba $ 35.000 al mes (un salario de $ 525.000 durante su permanencia como amarillo), llegó sano. “Es falso que vino lesionado. Se lesionó en un amistoso en Quevedo, que no fue programado por la Comisión de Fútbol”, declaró.

Zárate no funcionó nunca en Barcelona. Fue baja por reiteradas lesiones, o relegado a la suplencia por mal rendimiento. El 4 de junio de 2008, en una derrota 1-3 ante Espoli, en el Monumental, quedó varios segundos inmovilizado tras una caída. Luego, en septiembre de ese año, fue operado de la columna vertebral. “Me pusieron prótesis, tornillos, me sacaron un hueso de la cadera para colocarlo entre vértebra y vértebra”, contó. En el 2009, pese a estar inscrito, no fue alineado y se le rescindió contrato.

Según una auditoría hecha en el 2013 por la firma PKF, por terminar el acuerdo Barcelona se comprometió a pagarle a Zárate $ 310.333, hasta el 16 de junio de 2009. Si rebasaba esa fecha el club aceptaba cancelarle $ 1,8 millones. No cumplieron y Roly planteó una demanda no solucionada por Maruri, Alfonso Harb y Antonio Noboa, en sus respectivas presidencias. El peor fichaje en la historia de Barcelona reclamó ante la FIFA y recién en la administración de José Cevallos cobró.

Fuente: El Universo