0 Compartidas 3 Vistas

La Tri, una cadena de falencias

marzo 30, 2017
3 Views

La aventura de la selección nacional en las eliminatorias al Mundial de Rusia 2018 se parte en dos: la primera es exitosa, con cuatro fechas perfectas en el inicio. La segunda es deficiente, con ocho puntos de 30 disputados.

Cuando la selección ganaba y rompía sus propios registros, como alcanzar la primera victoria en Argentina o tener el mejor arranque de la historia en eliminatorias, el entrenador Gustavo Quinteros manejaba un discurso: juegan los que están mejor y tienen continuidad en sus equipos.

Pero, él mismo empezó a dejar de lado esa premisa cuando mantuvo a Juan Carlos Paredes como titular, a pesar de que ya no jugaba en el Watford. Sucedió con Carlos Gruezo, Walter Ayoví, Jefferson Montero, Enner Valencia y Felipe Caicedo. Y cuando intentó un recambio, tampoco hubo respuesta.

Sus yerros y factores puntuales en los partidos provocaron que la Tricolor esté fuera de la zona de clasificación.

Propuesta

1.Gustavo Quinteros manejó la presión alta en los primeros encuentros. Después modificó su juego y dejó de ser asfixiante ante la salida del rival. La altura influyó porque los tricolores no estuvieron en condiciones de manejar ese ritmo durante noventa minutos. Así, se volvió en un problema porque al no regresar, la línea de defensas quedó expuesta siempre.

Fallas puntuales

2.El discurso del entrenador tras una derrota tuvo un denominador común: cometimos errores tontos. Más que un pretexto es una razón válida. La última línea fue la que más yerros cometió, cediendo goles infantiles. Alexander Domínguez y Esteban Dreer han sido los principales señalados, junto con los zagueros centrales. La generación de ataques sufrió un bajón y los delanteros estuvieron erráticos. En el mismo discurso Quinteros también quiso vender la imagen de que nunca fue superado por el rival. Ante Brasil, Perú, Bolivia y Colombia (dos veces) fue claramente superado.

Recambios sin fuerza

3.Quinteros trató de eliminar los yerros cambiando de jugadores. En la defensa salieron Gabriel Achilier y Frickson Erazo. Al inicio Arturo Mina y Luis Caicedo mostraron una imagen sólida en esa zona. Eran titulares en un equipo de altura y le daban un plus a la marca. Pero, el vicio se repitió: ellos también empezaron a ser suplentes en sus nuevos equipos, del llano, y fueron titulares en la selección sin tener ritmo de competencia. Ángel Mena, Mario Pineida y Matías Oyola tuvieron partidos discretos cuando recibieron la titularidad. Jefferson Orejuela es el único nuevo que se asentó en el puesto.

Respaldo

4.La dirigencia del fútbol nacional recién cedió este año y dejó espacio en el calendario de competencias para que el cuerpo técnico de la selección organice microciclos de trabajo con jugadores del medio local. Eso amplió el análisis del entrenador para encontrar nuevos jugadores. Pero hasta el momento se ha hecho un solo microciclo y de ahí salió Gabriel Cortez.

Sin rodeos y controvertido

Gustavo Quinteros es un entrenador que prefiere confrontar. Lo hace cada vez que aparecen críticas a sus convocatorias o a sus planteamientos. Durante su período al frente de la selección nacional, ha tenido varios capítulos con frases polémicas.

La primera vez fue en 2015, cuando trató de “estúpidos” a quienes consideraban a Edgardo Bauza como una opción para reemplazarlo, tras la Copa América.

“Perdedores que siempre pasan criticando”, “no le demos espacio a la gente que quiere criticar. A los idiotas, que sigan siendo idiotas”, son algunas de sus frases más fuertes.

Los cambios tardíos y la poca autocrítica han sido parte de las interrogantes para el entrenador. Sus respuestas han estado más relacionadas a descalificar al otro. “Poca gente entiende de fútbol”, ha explicado.

En contra, Quinteros solucionó varios problemas de camerino que quedaron del proceso anterior. Ha mantenido a los jugadores lejos de las cámaras, durante las concentraciones. Las visitas fueron limitadas para tratar de concentrar a todos antes de cada compromiso.

Fuente: Expreso

Most from this category