La Tri a la reconquista de Guayaquil

Estar fuera dde los puestos de clasificación al Mundial de Rusia 2018, la resistencia que genera la presencia del director técnico Gustavo Quinteros, el nivel del rival y el feriado vivido hasta ayer, son los principales factores por los que el partido amistoso que la selección ecuatoriana de fútbol disputará mañana ante Trinidad y Tobago no despierta mayor interés entre la afición guayaquileña.

Ayer, en las ventanillas del estadio Capwell y en uno de los locales comerciales donde se distribuyen las entradas para el juego, la demanda era mínima.

Hasta inicios de la década de los 90 el Puerto Principal fue escenario de encuentros de las eliminatorias mundialistas. Poco después del cambio de mando en la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) se estableció que Quito sería el nuevo fortín del combinado tricolor.

Desde ese momento se ha debatido en la conveniencia o no de contar con una localía alterna, como se maneja en otros países sudamericanos. El tema recobró vigencia en marzo de este año, cuando Jorge Jiménez, miembro de la Comisión de Selecciones de la FEF, dijo que “haremos lo posible para que la selección mejore. Si es conveniente jugar en Guayaquil el resto de la eliminatoria, se tomará en cuenta”.

Resulta difícil que esto se dé, pero Carlos Villacís, presidente de la FEF, anunció que la intención de esa entidad es la de “unirse a los festejos que se le hacen a la ciudad”, fijando precios populares (uno, dos y tres dólares) para las diferentes localidades del estadio George Capwell, escenario en el que la Tricolor realizará un nuevo ensayo previo al reinicio de la eliminatoria del Mundial Rusia 2018.

El último antecedente de la Tri en esta ciudad se dio en febrero de 2017, con entradas a 10, 15 y 25 dólares. La asistencia apenas alcanzó el 20 % del aforo de la Caldera. El juego de mañana -con precios inferiores- será un termómetro para medir la aceptación que la actual selección tiene entre los guayaquileños.

Entradas a precios populares

La afluencia del aficionado en ventanillas fue escasa durante el feriado

Presencia. Antonio Figueroa muestra los boletos que adquirió ayer en el estadio Capwell para estar presente en el partido de la selección.

Antonio Figueroa fue uno de los pocos aficionados que ayer acudieron a comprar boletos para el partido amistoso de la selección ecuatoriana ante su similar de Trinidad y Tobago.

De 57 años de edad, este jubilado de una cooperativa de ahorro de la Armada adquirió cuatro entradas al sector de palco, aprovechando los bajos precios.

“No todos los días tenemos la oportunidad de ver a la selección ecuatoriana en Guayaquil y quiero aprovechar esta oportunidad para pasar un momento agradable en familia”, indicó.

Figueroa fue uno de los pocos aficionados que un equipo de diario EXPRESO observó ayer, durante un recorrido en diversos puntos de venta de boletos para el juego programado para las 19:30 de mañana en el estadio Capwell.

Poco después llegó Héctor Zurita, un comerciante de 55 años, quien compró cinco entradas a general. Lo hizo a pedido de uno de sus hijos y por la oportunidad de conocer el remodelado escenario de Emelec.

La baja afluencia, sin embargo, no inquietó a Jonathan Barreto, supervisor de boletería, quien se mostró muy seguro de que la Caldera registrará una “buena asistencia”.

“Hasta este momento (ayer) se ha distribuido el 25 % del taquillaje. Estoy seguro de que cuando termine el feriado el movimiento se incrementará y el estadio tendrá un espectacular marco de público en el juego ante Trinidad y Tobago”, afirmó.

La confianza de Barreto se sustenta en los precios populares que la Federación Ecuatoriana de Fútbol estableció para este encuentro, posiblemente el único antes del reinicio de las eliminatorias mundialistas.

La entrada a general tiene un costo de un dólar, la tribuna dos y el palco tres dólares.

Fuente: Extra