KAKÁ, uno más de la familia

Dos camisetas eran fijas para La Cena Amarilla, una para lucirla y la otra para intentar llegar hasta el astro brasileño Kaká con el fin de obtener una firma. Es que los hinchas y socios de Barcelona que acudieron a la gala tenían como objetivo llevarse un autógrafo o en el mejor de los casos una ‘selfie’ con el ganador del Balón de Oro en el 2007.

Uno de los entusiastas aficionados que se propuso obtener un recuerdo del exjugador fue Carlos García, de 11 años, quien sostenía su casaquilla y corría por uno de los salones del hotel Oro Verde para ver la forma de llegar hasta la estrella de la noche, no sin antes haber obtenido rúbricas de otros jugadores de la plantilla de Barcelona, quienes formaron parte del evento celebrado el viernes con fines benéficos para la Fundación del Ídolo, en el que Diario EXPRESO estuvo presente.

“Estoy esperando a Kaká”, decía el pequeño, que miraba a la puerta esperando el ingreso del otrora jugador del Real Madrid y AC Milan.

Y así fue que cerca de las 21:20, el reconocido volante hizo su aparición en el lugar y la gente dejó el protocolo, se apartó de sus mesas y captó con sus celulares el momento, ya sea en foto o en video, lo importante dejar en constancia que estuvieron ahí, con el campeón del mundo en Japón Corea 2002.

“Estos días han sido muy especiales para mí y lo seguirán siendo, es un gusto formar parte de esta linda fiesta de Barcelona”, comentó sonriente el brasileño de 35 años, que dejó la práctica activa del fútbol a fines del año anterior.

El exfutbolista se sentó en una de las mesas del área VIP junto a Juan Alfredo Cuentas y Carlos Alejandro Alfaro Moreno, vicepresidentes financiero y deportivo del Ídolo, respectivamente, además de sus allegados y cuatro personas de seguridad para evitar cualquier inconveniente ante el fervor de la gente por acercarse a exseleccionado auriverde. El presidente canario José Francisco Cevallos no estuvo en el acto.

Antes de disfrutar de la cena, Kaká siguió con atención los galardones entregados por ciertas características a los jugadores toreros. Así es como el golero Máximo Banguera fue electo como el más pana, Félix Torres el de mejor apetito, Mario Pineida el más relajoso, Xavier Arreaga fue premiado por su aplicación y el brasileño nacionalizado ecuatoriano Gabriel Marques como el figureti. Este último aprovechó para desearle en portugués a Kaká una gran estadía en la ciudad y reiterarle el gusto de tenerlo con ellos en el plantel al menos por unos días. Como no podía ser diferente, Kaká también recibió un premio por su trayectoria.

“Es una gran persona, sencilla, parecía uno más del grupo, se compenetró de inmediato”, comentó a Diario EXPRESO Steven Zamora, mediocampista del Ídolo, que pudo conocerlo en el único entrenamiento que realizó en Guayaquil el exjugador del Sao Paulo, todo para afinar detalles con miras a la Noche Amarilla, donde ayer Kaká jugó con la casaquilla de Barcelona.

Uno de los momentos más esperados en la cena de gala fue la presentación de la nueva camiseta. Torres y Byron Castillo fueron los modelos del uniforme que, salvo pequeños cambios, mantiene su tradicional amarillo en la casaca y pantaloneta negra. Muchos pensaban que la indumentaria sería lucida por Kaká, pero no fue así.

Integrantes de cinco mesas elegidas por sorteo tuvieron la fortuna de tomarse fotos con el crack que colgó los botines en el Orlando City. “Fue una linda experiencia, Kaká es una persona muy humilde, un poco molestoso lo de la seguridad, pero hasta me firmó la camiseta del Milán, que le gustó bastante”, comentó Patricio Vásquez, uno de los afortunados.

Pero no solo los ganadores del sorteo tuvieron acceso al reconocido deportista, sino también los niños, con quienes se tomó una foto grupal y repartió autógrafos, entre ellos estaba el pequeño Carlos, quien logró su propósito y resumió lo vivido con un “estoy feliz”.

Fuente: Expreso