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“Es difícil formar un 11 histórico, pero no dejaría nunca fuera a Edwin”

julio 23, 2017
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Édison Méndez estuvo 3 días en Guayaquil como parte del cuerpo técnico de la Selección Ecuatoriana sub-17. Vestido con short y chompa azul -de la ‘Tri’- y portando un cuaderno de táctica bajo el brazo, dialoga y aconseja a los 23 jugadores que llegaron para el microciclo.

Es miércoles y habrá 2 partidos amistosos. Méndez y Rodríguez conversan a un lado de la cancha y definen el grupo que jugará el primer partido.

El ‘Kinito’ -apodo que le puso Hólger Quiñónez cuando fueron compañeros en D. Quito- dejó en 2015 el fútbol profesional y ahora centra sus energías para formarse como director técnico. Su aspiración es convertirse a largo plazo en el entrenador de la Selección Ecuatoriana.

Luego de los encuentros, Méndez terminó de elaborar los informes en su cuaderno y tras un breve diálogo con Rodríguez  y el resto del cuerpo técnico se dirigió al comedor para almorzar con los preseleccionados y preparar su retorno a Quito.

¿Qué pasó después de El Nacional?

Tuve un par de ofertas, una de Colombia y otra de Ecuador, pero la decisión mía, después de tanto desgaste que hubo en ese equipo (El Nacional), fue dar un paso al costado porque mi idea y la de mi familia era que pudiera vincularme a dirigir con niños.

En 2015 había adelantado que jugaría por 2 años más

Sí, después del Mundial (Brasil-2014) yo ya estaba pensando en dejar el fútbol porque tuve mucho desgaste con la lesión en el tendón de Aquiles, muchos viajes y partidos con la selección. Pude haber jugado un añito más pero el desgaste que hubo en El Nacional terminó por decidirme.

¿Desgaste físico, futbolístico o de qué tipo?

Más que físico, administrativo. Por ahí terminaron haciendo mucho daño a la carrera que uno tuvo en el fútbol. Y la verdad vale dejar el fútbol como  estábamos, en un buen momento.

¿Qué pasó con el profesor Octavio Zambrano?

El profesor Zambrano es una gran persona, un gran administrador. Quizás el momento no era el oportuno para hacerle algunas cosas a un jugador que ha tenido una carrera limpia y honesta; en ese momento creo que no lo manejaron bien los dirigentes y el entrenador conmigo y con un par de jugadores.

¿Terminó su carrera como quería?

Sí. Tal vez me hubiese gustado quedar campeón, por eso me fui a El Nacional, porque es un equipo al que quiero mucho, al igual que Liga. Pero quizás la culminación de mi carrera pudo haber sido mejor, por todos los años que le di al fútbol ecuatoriano.

¿Qué cree que le faltó hacer como jugador?

Yo tengo muchas dudas sobre mi carrera; creo que me faltó jugar en un equipo grande de Europa, me quedé con esa sensación de haber jugado en un grande de Italia, España o Inglaterra. Tuve ofertas del Tottenham y del Arsenal, pero el PSV no aceptó porque decía que el valor era muy poco; tenía 28 años. Incluso del Marsella me fueron a ver ya con todo listo para firmar y yo sí me iba, a ojo cerrado, porque era un crecimiento futbolístico.

¿Qué cambiaría de su época de futbolista profesional?

Quizás yo era muy exigente y eso a mucha gente no le gustó. Ni en los entrenamientos me gustaba perder. En la cancha siempre hablaba y hasta me peleaba con los compañeros, pero en el buen sentido, y eso a mucha gente no le gustaba porque pensaba que era alguna trinca. Yo no quería perder ni en los picaditos en Europa; siempre le exigía a mis compañeros que dieran más.

¿Y esa forma de ser le causó problemas?

Con Octavio Zambrano fue por eso. Él llamaba a las 6 de la mañana a los jugadores, hasta las cinco de la tarde. El futbolista no llegaba descansado bien ni desayunado. Quizás esas cosas se tuvieron que manejar de otra manera porque no a todo el mundo le cae bien eso.

¿Habrá un partido de despedida?

Creo que hoy que estoy  trabajando en la selección habrá un momento para hablarlo con los dirigentes, como para despedirme como se debe, con la selección o Liga.

¿Le cuesta haber dejado el fútbol?

Me ha costado muchísimo, especialmente en lo emocional. Me acostumbré durante 19 años a estar todos los días entrenando, concentrándome, viajando y jugando. Lo que más extraño es la convivencia con los compañeros, estar en el campo; soy muy fanático de analizar partidos.

¿Cuáles fueron los momentos más y menos agradables en su carrera profesional?

Los más agradables en el PSV cuando llegamos a los cuartos de final de la Champions League. Y el menos agradable cuando nos quedamos eliminados del Mundial de Sudáfrica 2010, con Sixto.

¿Cómo fue su experiencia en Holanda?

Mi experiencia en Holanda fue muy satisfactoria; luego de haber llegado a un club que nunca había tenido a un ecuatoriano para mí fue importantísimo. Las negociaciones se dieron desde un inicio bien con la gente de Liga. Llegué primero a préstamo por una temporada y terminaron comprándome en los siguientes dos partidos; eso evidencia que desde el inicio en PSV fue bueno para mí.

¿Entonces solo lo vieron en dos partidos para decidir comprarlo?

Así es. Uno de liga y uno de Champions.

Usted fue el primer ecuatoriano en marcar un gol en la Liga de Campeones de Europa

Sí, gracias a Dios me tocó a mí la suerte. Lo grité hasta Ecuador, el gol. Se lo marqué al Arsenal, el equipo del que soy hincha en Europa. Además ese gol nos permitió acceder a la siguiente fase.

¿Le costó adaptarse en Holanda?

Me fue bien en la cancha porque estaba Patrick Kluivert que venía del FC Barcelona, la ‘Foquita’ Farfán, Phillip Cocu, Ibrahim Afellay. Todos hablaban español, es más, de los 11 titulares 10 hablábamos español o portugués; por eso yo quería estar todo el día en la cancha. Lo que me costó fue la comida, pasé como 10 días mal, recuerdo que pedía una cosa y me traían otra.

Y en lo cultural

Me costó también mucho. Cuando íbamos a Ámsterdam  entré a un lugar pensando que era un café, pero era un sitio donde se fumaba marihuana de forma libre. Y a mi familia también le costó; estuve como 2 meses viendo cómo era la situación, luego llegó mi familia y al que más le costó fue a mi hijo, ya que del pueblo donde pasaba con sus amigos tuvo que trasladarse a una ciudad donde no conocía a nadie.

¿Cuál fue el mejor jugador que le costó enfrentar?

Thierry Henry. Era un jugador impresionante, no se lo podía controlar. Se llevaba a los jugadores facilito, hacía un giro y se iba.

¿Y cuál fue el mejor futbolista con el que jugó?

Phillip Cocu, compañero en la media cancha. Hacía ver el fútbol más fácil dentro de la cancha. Jugaba facilito. Jugué 2 años con él y luego se hizo asistente técnico.

¿Tiene contacto con gente del PSV?

Claro, con él. Estamos en unas pequeñas negociaciones para traer una franquicia del PSV para el Valle del Chota. Tengo una escuela y queremos fortalecerla con el PSV. Si algo nos falta es infraestructura y ellos están de acuerdo con eso.

¿Qué aprendió de los más experimentados en el D. Quito y la Selección Ecuatoriana?

Por ejemplo de Álex Aguinaga aprendí su profesionalismo en todo momento, incluso me tocó compartir habitación. Recuerdo que yo quería jugar PlayStation y él pasaba viendo noticias o partidos de fútbol.

¿Qué pasó con Sixto Vizuete? ¿Es verdad que se hacía lo que usted decía?

Yo creo que Vizuete hacia lo que él quería. Es más, el equipo de Vizuete jugaba muy bien. Ese equipo a Brasil le hizo 17 llegadas y empatamos 1-1. Quizás le faltó un poco de experiencia como para llegar a un Mundial y ser el primer técnico ecuatoriano en conseguir una clasificación.

¿Pero la relación como quedó con él?

Personalmente tengo mis cosas con Vizuete, pero eso se quedó en la cancha. Pero alejado del fútbol me parece una gran persona, un buen profesor y cuando nos vemos lo saludo con mucho respeto. No tenemos ningún problema.

¿Y qué pasó con el camerino en el Mundial de Brasil?

Voy a ser muy sincero, en esa selección no pasaba nada extraordinario que no pasara en cualquier otro equipo. Cosas normales, pero cosas de peleas entre jugadores, con el cuerpo técnico o la dirigencia nunca vi, eso se lo puedo decir hoy que ya no juego al fútbol y no tengo compromisos con nadie. He visto cosas peores en otros lados, pero no en la selección.

¿Qué pasó con el profesor Luis Fernando Suárez? ¿Hubo algún problema por los premios?

No, para nada. El profesor Suárez se va por una cosa lógica que nos pasa a nosotros los latinos; cuando uno consigue algo histórico hay un desgaste. Creo que cumplió un ciclo. Pero hay que destacar que el profesor Suárez le dio una identidad diferente al fútbol ecuatoriano; nos olvidamos de jugar para atrás y nos hicimos más verticales.

¿Cómo terminó la relación con Alfonso Obregón?

Perfecta. Con Alfonsito soy de los mejores amigos. Nos hemos llevado toda la vida. Hubo peleas normales, choques en los entrenamientos, pero nada fuera de lo normal. Hace 3 meses fui a visitarlo a Manabí.

¿Hubo miedo escénico en el debut del Mundial 2002 ante Italia?

La verdad sí, yo creo que todos tuvimos miedo. Hasta los propios hinchas que no fueron y tenían miedo de saber cuál iba a ser nuestro rendimiento.

¿Cuál fue el jugador ecuatoriano de la historia?

Aunque no lo vi jugar, Alberto Spencer es un grande para mí.

¿Quién le puso ‘Kinito’?

Hólger Quiñónez, el gran central, porque decía que yo era muy bailarín. Entonces me puso ‘Kinito’, como el cantante de merengue.

Eso fue cuando estaba en el Deportivo Quito, en 1997, cuando debuté.

¿De todas las frases que le dijeron cuál fue la que más le gustó y aún recuerda?

Me gustó mucho ‘La Luz’. Me lo dijo César Pardo. Él decía que cuando yo me prendía solucionaba todo, pero cuando me iba del partido perdíamos.

¿Qué está leyendo ahora?

Ahora mismo el libro del ‘Pep’ Guardiola. Y he leído el que se lo dedican a Mourinho. Yo de Guardiola destaco cómo pone a los más jóvenes como modelo de su sistema de juego porque a los grandes no les puedes exigir y por eso me gusta trabajar con los más pequeños.

¿Cuál es su 11 histórico de la Selección Ecuatoriana?

Es difícil, muy difícil dar un 11 porque dañaría amistades, ya que no podría poner a todos. Pero yo no lo dejaría nunca a Tenorio (Edwin), a él lo pondría en cualquier equipo.

Realmente creo que es el resultado del rendimiento de Ecuador; en su época se lo debe a Tenorio. Era impresionante cómo manejaba el medio campo.

¿Es hincha de algún equipo?

De Liga, que me dio los títulos. A El Nacional lo quiero mucho.

¿Y su hijo es aún emelecista?

(Risas) No, no. Ya cambió y ahora dice que es de El Nacional. Pero en una época fue hincha de Emelec.

¿Por qué pocos ecuatorianos brillan como DT?

Creo que falta un poco más de preparación. Es difícil ser DT ecuatoriano porque siempre se es cuestionado y nunca se le da un equipo para que lo arme, solo lo llaman cuando sale un extranjero para que ocupe su lugar. Entonces no es fácil, por eso debemos prepararnos para armar equipos de procesos.

¿Cómo y cuándo comenzó su preparación como técnico?

Yo empecé a prepararme con libros, yendo a charlas, todo antes de que me retire.

Desde el 2013 en adelante yo me metía en charlas con Rueda (Reinaldo), llamaba a profesores, a Suárez (Luis F.), al ‘Bolillo’ (Hernán Gómez), me reunía con el ‘Pacho’ Maturana. Más que ir a un aula, soy un tipo de aprender mucho. Este año inicio el curso de técnico en Argentina, lo haré online.

¿Cuál será su línea como DT?

Una mezcla de todo. Me gusta mucho el orden defensivo, yo creo que mis equipos serán armados de atrás para adelante. Con un buen cabeza de área, por eso antes hablaba y destacaba a Edwin (Tenorio).

¿Cuáles son sus expectativas como director técnico?

Primero prepararme, tanto en el aula como en la cancha. Y de aquí en 4 o 5 años tomar un club y a largo plazo dirigir a la selección.

¿Cree que Ecuador clasifica al Mundial de Rusia?

Tengo esperanzas de que vamos a clasificar a Rusia. La esperanza nunca se debe perder hasta que todo esté perdido.

¿Cuáles son los goles que marcaron su carrera?

Son cuatro. El 1-0 contra Croacia en el Mundial 2002; el de la Champions ante Arsenal en 2007; el gol a Brasil en las Eliminatorias a Alemania en Quito y el que le marqué a Paraguay -en el 5-2 en 2005- también en la capital.

¿Cómo se dio ese gol ante Paraguay?

La gente metió ese gol. Ya se estaba acabando el primer tiempo y a mí me marcaba Denis Caniza, que me conocía desde México. Él no me dejaba girar porque sabía que yo pateaba. No sé cómo me descuido y la gente en el estadio me grita, como diciendo que estaba solo, entonces giro, avanzo 2 metros, cierro los ojos y le pego; ya cuando escuché el grito de gol de la gente abrí los ojos.

En el Atahualpa se escucha a la gente cuando indica que uno va solo, tal como sucede en el barrio jugando.

¿Ahora está jugando?

Sí, cada 15 días, los miércoles en el Ministerio del Deporte, en Quito. Jugamos con el ‘Tin’ y Ulises. Ahí nos juntamos.

Fuente: El Telégrafo

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