En la era Quinteros existe recambio, pero no se consolida

Con la continuidad de Gustavo Quinteros bajo la lupa de la comisión de selecciones de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), para varios aleccionadores es menester analizar todas las aristas de su trabajo al frente del combinado absoluto, entre aquellas el recambio generacional o posicional que le ha brindado al equipo.

En el caso de los goleros, con Quinteros no ha existido renovación; en todas sus convocatorias alternó con Alexander Domínguez, Esteban Dreer, Máximo Banguera y Librado Azcona, de los cuales el de menor edad es Domínguez con 29 años; Dreer tiene 34, Banguera 31 y Azcona 33.

A juicio de Carlos Enríquez, preparador de arqueros, lo ideal habría sido vincular al menos a uno de los nuevos cancerberos, no para que juegue, pero sí para que sume minutos en la Tricolor. “El más indicado por edad, condiciones y por contar con experiencia como titular en la primera A es Hamilton Piedra (24 años)”, considera el exportero de Deportivo Quito.

Añade que no entiende cómo a los metas de las selecciones sub-20 y sub-17 no se los llama a ensayos especiales con el preparador de la selección mayor ni se les da la oportunidad de atajar en la división de privilegio.

Orlando Narváez, exseleccionado y timonel de las reservas de El Nacional, cita que a nivel de la defensa -tanto la última línea como los volantes de contención- faltó probar con elementos que, si bien fueron citados, no tuvieron minutos en los cotejos oficiales. Menciona a los líberos Robert Arboleda y Darío Aimar y al centrocampista Pedro Larrea. Y a otros como el lateral por izquierda, Aníbal Chalá, quien no ha sido considerado.

“Tras las 4 primeras fechas de las eliminatorias todos vimos un buen funcionamiento, pero algunos elementos comenzaron a decaer, tal es el caso de Frickson Erazo, o de otros que no tenían regularidad, cítese a Juan Carlos Paredes, Gabriel Achilier, Arturo Mina o Carlos Gruezo, pero se insistía con ellos, cuando lo lógico es tener a los que estén en su mejor momento y presionen en una sana competencia a los ya consolidados”, precisa.

Reconoce, eso sí, que con el instructor argentino-boliviano se afianzaron Luis Caicedo y Jéfferson Orejuela, quienes constan entre los titulares.

Respecto a la creación, el experimentado volante Wellington Sánchez, quien también se vistió de bandera en las eliminatorias de las copas del mundo 2002 y 2006, cree que no se reafirmó ninguna de las nuevas figuras, tales como Juan Cazares, Miler Bolaños, Junior Sornoza, Ángel Mena, “porque consolidarse es ser llamado a todas las convocatorias, ser estelar o alternante, y eso no pasó con ninguno”, dice.

Lamenta que para los intereses de Ecuador el equipo no se desempeñe como en las primeras jornadas, donde había solidaridad y variantes dentro de la cancha, “ahora se ve un equipo donde cada quien hace lo que puede y no se trata de eso, sino de entender que el brillo individual se logra a través del funcionamiento colectivo”.

Sánchez está convencido de que si la ‘Tri’ está en problemas no es por la falta de atletas o porque se haya escogido del todo mal, sino porque las piezas no se engranaron bien; habría que descubrir las causas.

En lo que al ataque se refiere, el seleccionado Fabián Paz y Miño, está convencido de que Quinteros incluyó a lo mejor del país, pero ha corrido con mala suerte, porque en su momento Felipe Caicedo, Énner Valencia y Jéfferson Montero se han lesionado o no actuaban en sus clubes. O la mala noticia de que un prospecto como José Angulo afronte una suspensión por dopaje.

Además, faltó aprovechar mejor el material humano; alinear a unos cultores en condición de visitantes y hacer algunos cambios de locales en Quito, con deportistas adaptados a la altura, para aprovechar en un mejor porcentaje este factor.

Fuente: El Telégrafo