El balón levanta a Manabí

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11 de abril de 2016. Carlos Saltos, portero de la selección ecuatoriana de fútbol playa, ve cómo su parroquia (Playa Prieta) se inunda luego de que el río Portoviejo se desbordó en otros cuatro diferentes cantones. Cinco días después, sus ojos fueron testigos del movimiento telúrico que se llevó todo su esfuerzo de años en su etapa de futbolista profesional.

“Mi casa, que la había conseguido con mis años en el fútbol (jugó en Manta, Delfín, Grecia y otros), en 50 segundos me la tiró abajo el terremoto”, contó el guardavallas manabita.

Pero así como el balompié, la vida suele ofrecer revanchas en el camino. El combinado de fútbol playa, que dirige el estratega José Francisco Palma, es 100 % manabita y todos vivieron en carne propia el 16A. Diez meses después, los mismos alcanzaron la gloria en Paraguay, clasificando a Ecuador por primera vez a un Mundial en esta disciplina. Pero detrás del éxito hay un trasfondo.

Son las 16:30 y en playa Murciélago de Manta futbolistas con divisas de entrenamiento de Ecuador levantan dos arcos para formar una cancha en medio del balneario. Dieciocho manabas se alistan para hacer de la arena su gramado y lucen sus mejores botas: pies descalzos.

“Este es un grupo muy humilde y unido. Muchos somos de la zona cero y unos perdieron sus viviendas. Pero el esfuerzo lo tienen; el ánimo, la motivación y disciplina también. Nosotros sentíamos que debíamos dar una alegría a la provincia luego de lo que sucedió”, reveló Palma.

Es una selección que no vive de este deporte, pero se llena el pecho de patriotismo. “Lastimosamente no tenemos apoyo de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), pero nosotros vamos a poner el granito de arena. Queremos dejar el nombre del país en alto y dar otra alegría a nuestro pueblo, Manabí”, sumó Saltos.

Durante meses practicaron con el temor de que una ola se ice y se lleve todos sus sueños. Hoy, a 11 días de su debut en el Mundial en Bahamas, la tragedia los fortalece para superar cualquier obstáculo.

“Es un deporte ingrato y no vivimos de esto, pero peleamos por algo mayor que nosotros. Por nuestras familias, nuestro país y nuestra provincia, Manabí”, dijo el capitán de la Tricolor, Mario Álava.

Jordan Sierra

La ‘joya’ que exporta Manabí sueña alto internacionalmente

Concentración de Delfín, 16 de abril de 2016. Jordan Sierra y compañeros oraban. La tierra tembló y nada fue igual después de ese día. Sobre todo, para el manabita de 19 años.

“Fue algo muy duro para todo Manabí y el país. Yo no lo voy a olvidar. Antes no podía ni dormir, ni venir a entrenar”, reveló Sierra a EXPRESO.

Tras el sismo, el oriundo de Manta fue líder del Ecuador sub-20 (clasificó al Mundial en Corea del Sur), debutó en la selección máxima y destaca en el puntero del torneo, Delfín.

De chico idolatró a Ronaldo, Ronaldinho, Kaká y Robinho. Hoy (cerca de llegar al balompié inglés) se ubica en ese lugar para otros jóvenes. “Yo siempre les aconsejo a los más pequeños que no se rindan. El camino en este deporte es fuerte y hay que ser persistentes. Hoy vivo mi sueño y todos pueden”, enfatizó.

Así como Lionel Messi se enfundaba la camiseta de su equipo favorito, el Barcelona, a los 8 años, los sueños de Sierra no tienen techo: “Siempre me gustaron el Barça, Real y Bayern (donde juega su referente actual, Arturo Vidal). Hacia allá apunto”.

Delfín

El sismo, el casi descenso y el liderato actual: inolvidables

Delfín, considerado el ídolo de Manta, por muchos años quedó ahogado en la Serie B, pero desde el 2016, cuando ascendió, su rumbo dio un giro de 180 grados.

Un plantel afectado desde lo mental y que reflejaba su daño en la cancha: estuvo al borde del descenso y se salvó. En esta temporada regala goles, triunfos y alegrías a un golpeado pueblo.

“La verdad es que el terremoto nadie lo va a olvidar. La gente se ha levantado y nos apoya en el estadio. Sé que es por nuestro gran momento y eso nos compromete a seguir ganando”, admite el capitán del club, Francisco Silva.

Otro que lleva al Delfín y a la provincia tatuada en su piel (a pesar de ser esmeraldeño) es Marcos Cangá. “Yo vivo en Portoviejo y allí ayudé a gente con comida y agua. Recogimos personas en la calle y las alimentamos”, rememora el lateral indiscutible del club.

Una forma de ayudar directamente a la provincia es clasificando a torneos internacionales. “Nuestra meta es llegar a una copa para que la gente se anime, haya más turismo y se beneficie el comercio”, manifiesta Carlos Garcés, goleador manabita del equipo.

Fuente: Expreso