El aliento para el Ídolo estuvo ausente, al igual que la puntería

Los gritos desesperados del técnico Guillermo Almada se escuchaban en un estadio Monumental sin público por los desmanes ocurridos el pasado domingo.

El entrenador uruguayo expresaba así su inconformidad por la carencia de claridad en el juego ofensivo que tuvo ayer Barcelona, lo que le impidió conseguir su primera victoria del campeonato y tuvo que conformarse con un empate como dueño de casa ante Macará, equipo recientemente ascendido de la Serie B.

Desde los 11 minutos, momento en que se suspendió el partido, la propuesta del campeón era clara, desequilibrar el marcador y para ello contó con Ely Esterilla, quien desbordaba al igual que Marcos Caicedo, esto con la asistencia de Matías Oyola.

En una triangulación a los 15 minutos vino el primer tanto cuando el charrúa Jonatan Álvez mandó el balón al fondo tras una combinación entre el ‘Pony’ y Esterilla. Sin el grito de los hinchas coreando el primer gol de Barcelona como local en el torneo, los amarillos intentaban llevarse los tres puntos, esto tal vez hubiera sido posible si el volumen de juego se mantenía, pero no fue así.

Ese fútbol rápido y contundente que lo llevó a dominar a los adversarios la anterior temporada empezó a desaparecer y en su lugar llegó el desconcierto y los errores, así como el del golero Máximo Banguera, quien en su afán de impedir una acción de peligro le cometió falta en el área a Diego Benítez y fue Juan Manuel Tévez quien puso el empate de penal a los 26 minutos.

Álvez, Caicedo y Esterilla, y en el segundo tiempo Cristian Alemán tuvieron ocasiones de marcar, pero se diluían en medio de un ‘Coloso del Salado’ que no tuvo el marco deseado debido a los violentos.

Fuente: Expreso