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De pasabolas a jugador de la Copa Libertadores

enero 15, 2018
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El 15 de marzo del 2007, detrás del arco de River Plate de Argentina, en el estadio albo Rodrigo Paz Delgado, yacía de pie un nervioso Carlos Luis Espinoza. Con la mayoría de edad recién cumplida y arquero de la Sub-19 de Liga de Quito, el meta cumplía la labor de pasabolas sin que eso le impidiera estudiar los movimientos de Juan Carrizo, el portero argentino.

Una década después, la vida de Calolo, como le dicen, ha dado un giro de 180 grados. El fin de semana se ejercitaba para debutar en la Copa Libertadores defendiendo el arco de Macará. El gran sueño internacional se volverá realidad el próximo 22 de enero, a las 18:00, tras mucho esfuerzo y desfilar por varios equipos ecuatorianos. Incluso, en 2016, en las filas de Deportivo Quito y ante la grave crisis del equipo chulla tuvo que dejar el fútbol y dedicarse al comercio. Hoy, a los 30 años, Espinoza es un agradecido de Dios y el balompié. El pasado año logró desbancar a Cabral de la portería y se consolidó como titular en un año histórico del Ídolo de Ambato.

– Hace once años, en 2007, estaba en Liga de Quito como pasabolas en un cotejo de Copa Libertadores. ¿Imaginó entonces poder debutar?

– Lo recuerdo muy bien, es lo lindo de la vida y del fútbol. Muchos jugadores hacíamos de pasabolas y me tocó estar tras del arco de Carrizo. Además de aprender de él, me decía a mí mismo que ojalá algún día pudiese jugar el torneo internacional más importante de América.

– Y lo consiguió…

– Sí. En ese tiempo eran sueños, pero fue un camino muy duro, e incluso pensé en retirarme. Recuerdo que en 2008 llegó a Liga José Francisco Cevallos, así como Daniel Viteri, y tuve que salir del equipo a buscar minutos en otros elencos. Ahora estoy listo para actuar en el torneo.

– ¿Por qué se le pasó por la cabeza un posible retiro?

– Porque regresé al Chota y a varios equipos de la Serie B, hasta que llegué al Aucas, con el que ascendí desde la segunda categoría. En 2016 finalmente caí en el Deportivo Quito y pasaron muchas cosas. (Respira y hace una pausa). El equipo no pagaba los sueldos y me tocó hacer otras funciones. Fue muy duro.

– ¿Cómo se ganó entonces la vida en ese tiempo?

– Fue difícil. No había dinero para llevar a la casa. Con mi madre comenzamos a traer mercadería desde Colombia, porque no había más que hacer. Creía que el fútbol se había terminado para mí y hubo días muy tristes. Me fue bien como comerciante, pero no es lo que me gusta. Aun así, fue la mejor forma de darme cuenta cómo es la vida.

– ¿Se sintió solo?

– No, mi madre Nelba me apoyó siempre en todo. Además, hice muchos amigos en el negocio y todavía me preguntan por las cosas que vendía. Recuerdo estar caído económicamente, pero mi familia me respaldó y siempre estuvo en los momentos duros.

– ¿Cuándo decidió volver a las canchas?

– Yo aún estaba en el comercio cuando me llamaron de Técnico Universitario para jugar en la Serie B. Debuté en un Clásico ante Macará, a fines de 2016. Gracias a Dios en el 2017 el profesor Paúl Vélez (actual DT del Macará) me trajo al equipo. Este es ya mi segundo año y estoy agradecido por volver a jugar y poder hacerlo en Copa.

– ¿Sueño cumplido el debutar internacionalmente?

– Sí, definitivamente. Es un anhelo desde hace muchos años. Antes lo miraba por Fox y ahora las cosas han cambiado. Solo me queda prepararme en estos días que faltan. Voy a dejarlo todo, porque es la oportunidad que me dio la vida, el fútbol, el profesor Vélez, y este equipo que está para hacer historia.

– ¿Qué sabe de Deportivo Táchira, su rival en la primera fase previa?

– Conozco que es un buen equipo que se ha reforzado mucho. Pero nosotros estamos concentrados en lo que podemos hacer. Será un encuentro con estadio lleno y que vamos a disfrutar al máximo. Lo que soñamos es poder ganar la llave y estar en la siguiente fase.

– El pasado año usted comenzó como suplente de Cabral, arquero extranjero y titular, y acabó ocupando su puesto. ¿Cómo valora su rendimiento?

– Fue bueno, porque todo comenzó cuando tapaba en el equipo de reservas, hasta que el profesor Vélez me llevó al primer equipo. En lo grupal, lo que conseguimos fue algo especial, por ser la primera vez que Macará clasifica a la Copa Libertadores. Eso lo disfrutó mucho la gente de Ambato.

– Ahora que lo verán en todo el continente, ¿qué arqueros sigue para mejorar?

– En el país, me gustan Máximo Banguera, Esteban Dreer y Alexander Domínguez, pero a nivel internacional mi preferido es Manuel Neuer.

Fuente: Expreso

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