Barcelona-Vasco, 57 años de historia

“Barcelona-Vasco da Gama será una fiesta futbolística que deberá ser incluida en el capítulo de los eventos deportivos de primera magnitud”, anticipaba Diario EL UNIVERSO, el 3 de febrero de 1960, al informar que “6.000 dólares es el precio (pagado por los organizadores) de la única presentación en Guayaquil” del club brasileño.

El entusiasmo por la visita de los cariocas era desbordado. “Será un fútbol sensacional”, la ciudad “tiene ya un calificado prestigio como plaza capaz de hacer frente a espectáculos caros”, y se tendrá “la oportunidad de ovacionar el despliegue de las habilidades” de Alberto Spencer, quien estaba por irse a Peñarol, que lo había fichado.

La presentación del Vasco “iniciará la temporada internacional” de 1960, señalaba este Diario. Pero fue también el comienzo de una década que trajo al Modelo a varios de los más formidables conjuntos del mundo: Real Madrid (con Alfredo Di Stéfano), Barça, Santos (con Pelé), Milan, Benfica (con Eusebio), Borussia Mönchengladbach, Estrella Roja, Dínamo de Kiev (con Lev Yashin), Flamengo, Corinthians (con Rivelino), Racing, Dukla, entre otros. No era necesario asistir a la Florida Cup, ni estar en la Copa Libertadores para que las escuadras de Guayas protagonizaran duelos internacionales atractivos e inolvidables.

El 7 de febrero de 1960 Barcelona, reforzado, formó con Ansaldo; Zambrano, Lecaro, Macías; Revees Patterson, Galarza; Salcedo, Merizalde, Saeteros, Spencer y Aquiño. Los de Río con Amaury; Paulinho, Barbosinha, Coronel; Ezio, Orlando (campeón mundial en Suecia 1958); Teutonio, Roberto, Delem, Waldemar, Peniche.

Con un “gol frío y fácil” la visita abrió la cuenta antes del minuto a través de Delem; los toreros empataron a los 5m, cuando se combinaron dos everianos. Un tiro de esquina lo “cobró Aquiño por elevación, empinándose Spencer, bien metido en la zona chica. El fulminante cabezazo penetró por el ángulo inferior” del arco.

Barcelona “facilitó” la anotación de ventaja concretada por Peniche (19m). Pero a los 43m la igualdad definitiva la logró Aquiño, “con un buen tanto que fue recibido con calurosas ovaciones desde las graderías”. Y en la banca, lesionado, vio el compromiso el zaguero Bellini, primer capitán campeón del mundo con Brasil, en 1958.

La huella del Vasco en la historia amarilla se hizo más profunda cuando Barcelona enfrentó al equipo que tiene como escudo la Cruz de Malta en una final de la Libertadores (la segunda para los toreros).

El 12 de agosto, en el estadio San Januario, gracias a Donizete y Luizao los vascaínos ganaron 2-0 en la ida. En la vuelta, dos semanas después en el Monumental, la misma dupla brasileña convirtió para el 1-2. Descontó Antony de Ávila.

Fuente: El Universo