Barcelona se cura las heridas

El contexto del Clásico presentaba a un Barcelona con escasas opciones de ganar la etapa y a un Emelec sin ninguna posibilidad, pero desde el pitazo inicial los elencos del Astillero se olvidaron de la situación de ambos en el torneo y jugaron un partido vibrante.

El triunfo torero frente a los ‘millonarios’ impidió a Delfín obtener ayer mismo el boleto a la final del campeonato y con ello las esperanzas del Ídolo se mantienen para ganar la etapa.

Sin embargo, para los hinchas canarios parece que eso quedaba en un segundo plano ayer. Lo importante era ganarle al acérrimo rival, el resto llegaba por complemento. Esa era la sensación que había en un estadio Monumental sin el marco de público esperado por la directiva amarilla, por la caída ante el ‘cetáceo’ y con la conocida ausencia de la afición ‘eléctrica’ por ser visitante.

Ambas plantillas volvieron a los orígenes y recordaron ese espíritu casi amateur, donde el orgullo de ser vencedor era lo único importante y que Clásicos son Clásicos.

Desde el inicio la posesión fue de Barcelona, aunque no hacía daño porque los dirigidos por Alfredo Arias lo esperaban. Con el paso de los minutos, las bandas con Pedro Velasco, Mario Pineida, José Ayoví y Ely Esterilla se convirtieron en la principal arma de ataque de los locales. Todos ellos buscaban a Jonatan Álvez, el goleador del campeonato y figura de este duelo gracias a su doblete.

En el Bombillo, el fútbol descansaba en un Fernando Gaibor que intentaba conectarse con los ofensivos Ayrton Preciado y Joao Rojas, quienes tuvieron esporádicas apariciones en la primera etapa.

Cuando el cotejo se volvía brusco y con encontrones de lado y lado, llegó la visión ofensiva de Esterilla, quien cruzó la pelota para Álvez. El uruguayo venció a un Esteban Dreer que aparentemente pudo hacer más para impedir el tanto de los dueños de casa.

El gol motivó al Ídolo y le dio mayores espacios. No obstante, en el inicio de la parte complementaria las cosas cambiaron de manera radical. Fue ahí precisamente que Bryan Angulo aprovechó una pérdida de pelota de Matías Oyola y en un contragolpe cedió para Preciado, que marcó el empate.

De ahí fueron instantes propicios para Emelec, aunque los locales retomaron el control con el paso de los minutos, mezclando buen fútbol y garra, un ingrediente vital en esta clase de compromisos. Así fue que tras una corrida por la izquierda de Érick Castillo, llegó preciso para terminar la jugada Álvez, quien con su oportunismo acostumbrado definió el Clásico del Astillero a favor del Ídolo.

Los ‘canarios’ se aferran a un milagro, mientras que los azules se quedan sin la satisfacción que habría significado dejar fuera de pelea a su rival.

EL BALANCE

Lo bueno

La entrega

Los protagonistas del Astillero jugaron con todo el segundo Clásico del año. Aquello contagió a los asistentes, que vivieron con intensidad el partido con más tradición del balompié nacional.

Lo malo

Embargo

La Fiscalía del Guayas informó horas antes del inicio del Clásico que tenía la orden de embargar la cantidad de $ 27.800 en la taquilla por el juicio laboral que lleva un exempleado del club canario.

Fuente: Expreso